Me vuelvo a ir…
10 oct 2009 2 comentarios
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Todavía no he acabado de contar como terminó el viaje de Vietnam de Agosto cuando ya estoy preparando el siguiente. Ayer me llegaron los comentarios y tests de opinión sobre el viaje que la agencia hace siempre a los viajeros a la vuelta, y no podía estar más contenta…porque hay algo que supere el 100% ?? Así que ya me está entrando la vena viajera de nuevo si es que alguna vez se fue…y el 17 de Noviembre volveré a recibir a un nuevo grupo en el viejo Saigón con el que comenzaré una nueva aventura. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas y en este caso es ya la tercera (sin contar el primer viaje con Pep – que harían cuatro)…de momento cada una ha ido superando a la anterior y aunque será difícil, por aquí ya sabemos que NADA es imposible.
Aprovecho para contar que todavía quedan plazas…así que si hay alguien que no tenga nada que hacer del 17 Nov al 8 de Dic, quiere conocer Vietnam de una manera alternativa, vivir experiencias inolvidables, morirse o casi de la risa, y compartir unos días con gente que no conoce de nada pero de la que luego le costará desprenderse, que me lo diga y le hago un hueco. Si mis artes persuasorias funcionan, el viaje llevará incluido otra de esas apasionantes rutas en moto con los Easy Riders. Que luego nadie diga que no he avisado.
Vietnam Reloaded – Parte III (Easy Riders)
08 oct 2009 3 comentarios
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Me había quedado por el Mekong cuando nos sorprendió la ola de terremotos por Indonesia (que dramático queda eh?). La segunda parte del viaje, la que hicimos en moto por las tierras altas centrales, queda major descrita en imágenes que en palabras. Y como a veces peco de mucho texto y poca foto, aquí abajo va un enlace a un buen surtido que he colgado en la web (aunque a mí no se me vea porque estoy detrás de la cámara).
5 días de inagotables risas, de sensación de libertad absoluta, de buena comida y de un par de karaokes. El primer día nadie quería cantar en el minibus de camino al Mekong. El último día había peleas por los micrófonos, ya fueran las letras en español, inglés o vietnamita.
Que las disfruteis…y si alguien cae por aquí de casualidad buscando un viaje con los Easy Riders de Dalat, que me mande un mail o deje un post y le cuento. Es algo que no debería faltar nunca en un viaje a Vietnam:
IR A GALERIA EASY RIDERS VIETNAM
Aquí abajo, algunas de las maravillas de las tierras altas centrales (no yo jaja si no los paisajes
)



Terremoto Padang – La culpa es del presi!
05 oct 2009 1 comentario
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Pues no, no han sido las placas tectónicas, ni el estar en el epicentro del llamado “anillo de fuego”. Es que el Presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, tiene gafe.
Eso es lo que se cuenta entre los mas supersticiosos de este país. Este hombre tiene algo, trae la mala suerte e incluso las siglas que componen su nombre, “S-B-Y”, tienen significado propio: “Selalu Bencana Ya”, algo así como “Siempre hay desastres”.
Desde su elección en 2004, las catástrofes se han ido acumulando en este país. Desde el terrible Tsunami que se llevó 220.000 personas, hasta el más reciente terremoto de Padang, pasando por otros innumerables desastres como accidentes de aviones, inundaciones, incendios, terremotos de menor escala, etc.
Hay un chamán por aquí que se atreve a decir que debido a su fecha de nacimiento, el presidente siempre atraerá desastres a este país. Pero claro, hay que tener en cuenta que quien difunde esto no es otro que un veterano político de la oposición.
El chamán continúa: “La fecha de nacimiento de Susilo es 09-09-49, es una fecha muy desafortunada. Cuanto más se agarre al poder, más y mayores desastres ocurrirán”. “Así que si (Susilo) tiene buen corazón, debería dimitir”.
Por su lado, el presidente se defiende: “El magma no se mueve porque yo me haya convertido en presidente”. “Es maligno enlazar el terremoto con el hecho de que yo sea presidente”
Algunos ciudadanos tienen su propia teoría. Un trabajador de una granja afirma: “Creo que el terremoto ocurrió porque muchos de los jóvenes de Padang han cometido pecados, especialmente durante el Ramadán (recién terminado). Han llevado actos pecaminosos en la playa, y creo que Alá nos está castigando por ello con ésta desgracia.
Se llega incluso más lejos, y hay quien dice haber observado signos divinos en los momentos posteriores al terremoto, como por ejemplo una forma de sol rodeada de un arcoiris con el nombre de Dios inscrito en caligrafía árabe en las nubes…
Y es que Alá, a quién se le ocurre prohibir el cerdo en el mundo musulmán? No ves que luego la peña se enfada?? Aquí en Bali lo tienen claro… mirad cuántos problemas se ahorran.
Otro terremoto, esta vez en Sumatra
01 oct 2009 4 comentarios
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No han pasado ni tres post desde que hablaba más abajo del terremoto que nos despertó el otro día en Bali cuando otro, esta vez de mayor magnitud (7.8 dicen por aquí) ha sacudido la zona de Padang, en Sumatra.
Ya van tres en lo que va de mes, el primero en la isla de Java y que sí pude notar, aunque muy poquito, porque estaba en casita sentada en el suelo. Como este blog es de buen rollo no quiero alargarme en contar lo que está saliendo por la tele, sólo contar que nosotros estamos bien, y que aquí nos hemos ido enterando por la tele y por la gente que nos ha contactado para preguntar cómo estamos. Se me van a acabar los dedos para contar los meneitos que hemos sentido desde que estamos por estos lares…gracias a dios o a quien sea que casi todos ligeritos. Y es que ya sabeis…con eso de que en Bali tenemos siempre contentos a los dioses estamos todos protegidos. Si es que al final me lo voy a acabar creyendo. No hay nada que un buen cerdo asado no pueda apañar. Con todos mis respetos.
Terremoto en Bali, 6.4!
19 sep 2009 2 comentarios
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No ha pasado nada. Así que éste post no es para asustar sino para tranquilizar. Dormía esta mañana cuando un vaivén en la cama me ha despertado. Toda la casa ha empezado a temblar, se han caído platos en la cocina y se han escuchado gritos en la calle. Me perdonaréis la expresión, pero me he cagado. Mi cama parecía un avión en plenas turbulencias a exactamente las 07.00 am. Me he quedado totalmente bloqueada, dudando si salir fuera en pijama a encontrarme con los vecinos o hacerme una bola y taparme con la colcha pensando que si se caía el techo, la mosquitera que cubre la cama de cuatro postes haría algo de efecto colchón y al menos no me rompería la cabeza (melodramática que es una…). Aquello no paraba de moverse y cada vez iba a más hasta que ha parado y he cogido el teléfono para llamar a Pep. En el momento que tenía el móvil en la mano entraba su llamada, preocupado porque las obras que están haciendo en el piso de abajo hubieran colapsado y con ellas yo. Pero no. Todos estamos bien. De hecho parece que no ha habido ninguna desgracia en la isla, sólo algún destrozo material y algún herido sin consecuencia.
Ahora ya sé porqué los indonesios salen riéndose en la tele después de un terremoto porque hoy me ha pasado a mí. Siempre me había parecido curioso verles tan tranquilos y animados, haciendo risitas entre ellos. Pero no. No están tranquilos, están cagaos. Como yo. Ésta mañana me lo han confirmado de viva voz…y nos hemos reído todos juntos.
Vietnam Reloaded – Parte II (El Mekong)
16 sep 2009 2 comentarios
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A veces la gente que me voy encontrando por el camino me pregunta sobre qué escribo y aún no he conseguido dar con la respuesta adecuada. Pero sí sé cuales son los momentos que me inspiran y a veces son los mismos…pero otras veces no.
Pueden pasar los días y uno parecerse al otro. Tanto, que pasan desapercibidos. A veces incluso pierdo la noción del tiempo, pasan los días y no recuerdo si es lunes o miércoles, o si es día 15 o ya es 18. En esos momentos en los que me pierdo, es justamente cuando mis manos cobran vida y mi cabeza se activa. Sin embargo reconozco que no es la cabeza la principal motivadora de mis sueños. Son los momentos en los que el corazón cobra vida en los que la inspiración se cuela por la ventana y me despierta.
No tengo un motivo de inspiración sino muchos, pero todos ellos parecen provenir de un mismo sitio. Las cosas que te mueven, que te despiertan, que te hacen sentirte vivo no son necesariamente las que lo hacían hace 10 años, pero la sensación que provocan es mucho mejor. Más sanos, más calmados, más profundos.
Enfrentarme a 10 personas que no conozco me hubiera dado auténtico pánico hace algún tiempo, y reconozco que aún antes de comenzar el viaje, la sensación estaba ahí. Tanto, que cuando escuché la propuesta me bloqueé y me encerré en mi misma negando la posibilidad. Conductas que han estado acompañándote toda la vida no se eliminan. Somos como somos. Pero sí se puede intentar apartarlas, dejarlas aparcadas en algún lugar donde no molesten, donde no interfieran con nuestro yo, el verdadero, ese que tantos años y tantos golpes nos lleva volver a descubrir y con el que nos reconciliamos en algún momento del camino.
El temblor en la voz de repente desaparece y deja paso a una sonrisa. A unos brazos abiertos, a un corazón con ganas de seguir experimentando y sintiendo los bellos momentos que la vida nos ofrece, y que muchas veces, por llevar nuestros mecanismos cerrados, bloqueados por el incesante vaivén de nuestra vida, no llegamos a reconocer. Entonces es importante parar, reflexionar, meditar, escuchar. Y lanzarnos al abismo sin saber lo que nos espera porque al fin y al cabo son esas pequeñas o grandes sorpresas las que nos llenan de vida y cargan nuestros pilas, esas pilas que nos mueven a luchar por las cosas que queremos e iluminan nuestros rostros de felicidad.
Pusimos rumbo al Mekong en un minibus muy mini, nos habían prometido 16 plazas y en realidad las había, pero en formato vietnamita. Si lo aplicamos al español medio de a pié, las plazas se quedaban en exactamente 11. Justo las que necesitábamos. Afortunadamente dejamos la mochila grande al cuidado de nuestro amable anfitrión en el hotel, prometiéndole que volveríamos a pasar la noche en el mismo sitio. Allí no cabía ni una mosca.
Salir de Saigón fue una liberación, aunque costó algo más de una hora dejar atrás el bullicio, el tráfico, el humo y el polvo. Los días en el Mekong suelen ser de color marrón, quizás teñidos por el reflejo de los meandros del río más largo de Asia, siempre teñidos de café con leche espeso.
El día continúa su marcha, subimos y bajamos del autobús, visitamos pequeñas fábricas familiares y vemos una y mil maneras de aprovechar hasta las migajas del arroz para darle múltiples usos. Todos aún recuperándose del largo viaje y aún con reservas, nos observándonos unos a otros intentando aclimatarnos al ritmo y la cadencia de un Vietnam que poco a poco va resurgiendo de sus cenizas.
El primer contacto con la comida es muy positivo, y es que es muy difícil encontrar algo que no nos guste dada la variedad de la gastronomía vietnamita. Se les ve aguerridos, animados, con ganas de probarlo todo y curiosos por lo que vendrá después. Me observan como interactúo con los locales, esa especie de camaradería que uno crea con los desconocidos, esa que aumenta cuanto más nos abrimos al mundo y nos mezclamos con él. Esa que permite quejarte de las cosas que no te gustan con una sonrisa de oreja a oreja y que hace que consigas sin mayor esfuerzo lo que quieres. Nos hacemos bromas, nos hablamos sin entendernos, nos sonreímos, me camuflo entre ellos cual camaleón y si no fuera por mis rasgos, hasta podría pasar por uno de ellos en determinados momentos. Esa es la mejor sensación que uno puede experimentar en un viaje, que la gente local te trate como uno más y te haga parte de ellos.
Eso acerca al grupo al país, les anima a acercarse a sus gentes, el miedo al contacto con un mundo tan desconocido se va perdiendo y se aprende lo importante de una sonrisa en el momento adecuado, de una mirada de complicidad. Respetuoso pero seguro de ti mismo, sin perder los papeles nunca pero dejando tu huella, haciéndoles saber con una sonrisa que no eres un turista más en un viaje organizado, sino un viajero curtido a base de esos pequeños momentos como el vives ahora.
Cae la noche y con ella un incesante chaparrón que nos sorprende navegando en una pequeña barca por el río en Can Tho, de camino a la casa donde pasaremos la noche. Llegamos empapados y riéndonos a una casita familiar donde esa noche nosotros somos los invitamos. La familia nos presta sus camas – varios colchones repartidos por el suelo – y éstos pasan a organizarse un pequeño camping en la puerta cubiertos apenas por una mantita y una mosquitera. Simple life.
Es la hora de la cerveza, y el grupo se va animando. Llevamos solamente unas horas juntos pero algunos personajes ya dejan entrever quién es quién en este viaje. Hacemos unas risas antes de que al que se convertirá oficialmente en el chistoso del grupo le entra la urgencia de llamar por teléfono a la agencia con la que han contratado el viaje. Busca el número de teléfono de emergencia 24 horas, ese que sólo debe usarse en “en caso de”. Calcula la hora que debe ser en Madrid en ese momento, reflexiona sobre el día que es – un sábado cualquiera en pleno Agosto – y marca el número en su móvil. Activa el manos libres y deja el aparato encima de la mesa, ahora dando línea. Se ven caras de sorpresa entre los presentes, alguno incluso se sonroja de vergüenza cuando alguien contesta al otro lado:
Alejandro (Madrid): Si? Diga?
Jose (Vietnam): Mira, que te llamo del grupo de Vietnam.
Alejandro (Madrid): Sí….Si? Sí! Que ha ocurrido?
Jose (Vietnam): Nada, mira…que te llamo pa decirte que estamos aquí todos juntos tomándonos unas cervecitas y pasándolo de puta madre.



Vietnam Reloaded – parte I
14 sep 2009 1 comentario
Llegó el grupo y venían tan cansados que cuando les senté en una cafetería en medio del bullicioso Saigón y les comenté mi plan de viaje para los próximos 20 días les dio igual ocho que ochenta. Vamos, que nadie objetó nada y a todo el mundo le pareció más que genial, por lo que pensé: Bien, aquí está el secreto del éxito, les suelto todo el rollo ahora, me dicen que sí a todo, y nos evitamos discusiones para el resto del viaje.
Yo, entre que estaba un pelín cortada con esos 20 ojos medio dormidos mirándome, y que ya no sé cuánto tiempo hacía que no tenía una conversación en mi propio idioma, articulaba mis frases a pedazos, atascándome cada dos por tres. Al final del viaje alguno me comentó que por mi manera de hablar el primer día se notaba que no vivía en España. Lo cual es clara indicación de que debo visitar mi propio pais más a menudo porque que no sepa hablar el castellano como dios manda no es de recibo. Menos mal que para escribir tengo más tiempo de reacción y puedo pensar entre frase y frase…
Para animar la velada nos pedimos una ronda de cervecitas, que es lo que hace la gente cuando tiene calor, es veranito, y está de vacaciones, sea la hora que sea. En nuestro caso eran las 12 de la mañana, o las 7 de la mañana en España, cualquiera alguna vez en su vida se ha tomado una cervecita a intempestivas horas no? Yo me ajusté automáticamente el modo “en vacaciones”, ya que caí en la cuenta que llevaba 16 años sin vacaciones en Agosto y que éstos días, aunque fueran trabajo, me los iba a tomar como si no lo fueran.
La cervecita empeora mi discurso que ahora aparte de atascarse se traba. Recuerdo que con los nervios de madrugar e ir a recoger al grupo al aeropuerto no he desayunado. También empiezo a tener consciencia de no recordar cuando fue la última vez que me había tomado una. Navidades? A mi ya nublado discurso se apunta una risa tonta, tan tonta que no puedo parar de reírme y acabo contagiando al resto. Ahora estamos todos riéndonos. Aprovecho que el escenario y el decorado están montados para echar el último trago y llevarme a los protagonistas a dar una vuelta en cyclo por el loco Saigón. Que empiece la peli!
Vietnam Reloaded – o el relato de mi (pen)último viaje
11 sep 2009 2 comentarios
Esperaba haber relatado casi en tiempo real mi experiencia vietnamita pero como ya he contado, ha sido todo tan intenso que hasta dormir más de 5 horas seguidas se convirtió en toda una utopia. Así que días después, una vez aterrizada, asentadita en mis arrozales y habiendo visto las más de 1.500 fotos más de 10 veces, lo que suma la interesante cifra de 10.500 (siempre se me dieron bien las mates…), me dispongo a relatar a mi fiel público lo que ocurrió en esos inspiradores 20 días donde conviví con 10 extraños pero encantadores seres que me hicieron sonreir primero, reirme a carcajadas después, quererles un montón a medida que avanzaba el viaje, y finalmente desear que se fueran todos a su casa para poder dormir esas 8 horitas que tan sanamente recomiendan los expertos.
Para hacer boca y poneros en situación, una foto de la intrépida reportera surcando, supongo, algún delta del Mekong.

Aterrizando en el viejo Saigón
05 ago 2009 2 comentarios
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Pues aquí estoy, quien me lo iba a haber dicho. Por nada del mundo me hubiera imaginado que algún día volvería a este país. No porque no sea bonito sino porque no está en mi lista personal de países que me gustaría volver a visitar.
Pero el destino tiene estas cosas, y las cosas pasan cuando menos te las esperas. Ni siquiera me creo que esté aquí todavía y por momentos siento esa sensación de no haberme ido. En seguida vuelvo a la realidad y, a pesar de afrontar estas 3 semanas con mucha alegría y curiosidad, estoy contenta de no vivir aquí.
Saigón (o Ho Chi Minh) sigue siendo la misma, sólo que un poco mas grande, mas sucia, mas caótica. Vuelvo a reencontrarme con calles anchas con cientos de motos yendo en todas las direcciones hacéndose un hueco, si es que queda alguno, entre el resto de automóviles. Una nube de polvo envuelve una ciudad en pleno progreso, en plenas obras aceleradas, hambrientas de tiempos mejores una vez que la guerra va quedando como un mal recuerdo en sus gentes.
Vietnam está olvidaando y esos se nota en la calle. La gente sonríe, todo el mundo me parece mas simpático que hace tres años. Al menos de momento
En transito (y por tanto, sin acentos)
27 jul 2009 3 comentarios
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Amanezco en Bangkok. Saliendo de los verdes arrozales de Ubud la ciudad se me antoja espantosa, aunque no creo recordarla bonita en ninguna de las veces en las que he pasado por aqui. Las autopistas y las vias del Skytrain son mazacotes de cemento gris que se encajan como si de un puzzle se tratara entre aceras de edificios del mismo color. La ciudad se mueve deprisa pero a un ritmo inferior al de Singapur, y es una mezcla aun mas heterogenea de pesonajes en constante movimiento.
El cielo de Bangok es de un color gris casi constante, solo perturbado por algun rayito de sol que se cuela timido entre las nubes para recordarnos que la humedad pegajosa y el calor provienen de algun sitio, alli en lo alto. Las calles son un continuo hervidero de gente y de puestos de comida que invitan a llenar tu estomago constantemente, y a rellenarlo con dulces de colores imposibles a los que no puedes decir que no. Bangkok huele a sexo, a hombres decrepitos buscando rejuvenecer su espiritu, a ninyas desesperadas por encontrar un hombre que las saque, aunque sea por unas horas, de su triste miseria, de mujeres que son hombres y que lo disimulan tan bien, que uno no se da cuenta hasta el inevitable momento. Y entre tanto mercadeo de sexo y perversion, se mezclan familias enteras de todas las nacionalidades en busca del chollo imposible, posiblemente en transito hacia un nuevo destino.
Y aqui estoy yo entre toda esta multitud de gente. Otro personaje mas en transito. Pensando que los viajes se habian acabado y sin querer, me veo poniendo de nuevo rumbo a Vietnam por tercera vez. La agencia de Madrid con la que colabore en 2006 me propone un viaje con 10 personas de Sur a Norte en Agosto. Pasado el panico inicial (oh cielos! otra vez Vietnam???), respiro hondo, doy vueltas sobre mi misma nerviosa buscando mi mochila, me la cuelgo al hombro y pongo rumbo al pais de los arrozales, de las sonrisas, de los platos de fideos y de los millones de motos. Seremos once, un peculiar “Gran hermano” del que sere conductora durante 20 dias y del que dare buena cuenta aqui…Por si alguien pensaba que me habia acomodado en mis arrozales y ya no quedaban mas historias que contar…
En Tulamben
23 jun 2009 2 comentarios
in asia, Bali, buceo, indonesia, vida en bali
Hacía 3 meses que no pasábamos más de 2 días juntos y por fín me he decidido a venir unos días al hotel de Pep. Casualidad él está liado esta semana con un montón de cursos, pero el hecho de tenernos ambos merodeando por aquí ya merece la pena. Me costó 3 días arrancar ya que el sitio invitaba a sol y a hamaca contínuos, pero tras deshacerme del color yogur natural que me caracteriza y de la pereza, he sacado mis bártulos y hemos salido a bucear con las cámaras. Nos lo hemos pasado pipa.
El sitio es una maravilla, primera línea total, tan primera que te duermes mecido por las olas, o no te duermes por el ruido de las mismas, depende de cómo esté el mar. El hotel no es ni pequeño ni grande, tiene el tamaño justo para no perderte, o para pasar medio desapercibido. Aunque pasar pasar, sólo pasé unas pocas horas. Según me tumbo en la hamaca veo una pareja que se me acerca con una enorme sonrisa en la boca. Estos me suenan…Cuando se acercan a un metro los reconozco, un matrimonio alemán, primeros clientes nuestros de nuestra etapa en la isla de Lembeh, allá por el 2007. Los recuerdo con cariño porque llegaron en el peor momento, cuando empezábamos con el resort, todo se rompía, nada funcionaba, no dormíamos, etc. Me alegro de verles y pienso en lo pequeño que es el mundo del buceo, siempre te acabas encontrando en algún sitio.
Vuelvo a lo mío y allí estoy yo, repanchingada en la hamaca de la piscina con una mano en la frente para taparme del sol y otra en mis apuntes de Recursos Humanos. De fondo las olitas chocando contra la pared del resort, pared a su vez de la piscina. Así no hay quien estudie. Pienso que la piscina debería traer un interruptor de esos como los de casa que regulan la intensidad de la luz, pero para regular el volumen del mar. Y otro para regular el calor del sol, como una estufa. Y también pienso que quizás éste no sea el ambiente idóneo para estudiar y me planteo un cambio de planes. Diversión por la mañana, estudio por la tarde.
Por fín saco mis bártulos, equipo de buceo, equipo de video. Le saco el polvo, lo monto, lo pruebo, lo desmonto. Ya no tengo excusa y por fín me voy al agua. Aprovecho que Pep está enseñando a un grupito para acompañarles. Disfruto viendo la cara de felicidad de los alumnos cuando salen de sus primeras inmersiones. Les ha gustado y quieren más, así que deciden extender unos días y hacer el siguiente nivel de certificación. Yo aprovecho para volver a “colarme” con ellos y disfrutar de otra inmersión.
Propuestas descartadas
18 feb 2009 2 comentarios
in asia, indonesia, vida diaria
Hablé el pasado Diciembre sobre una oferta de trabajo que rondaba por aquel entonces, y que finalmente se materializó en forma de entrevista antes de las Navidades. El puesto que me ofrecieron era en principio bastante atractivo en cuanto a posición (subdirector general), pero no tanto en cuanto a localización (Batam). Batam es una isla que pertenece a Indonesia pero está pegadita a Singapur. En 40 minutos en Ferry puedes pasar de un lado a otro. Aunque el área ha cambiado mucho en los últimos años, tiene fama – ganada a pulso – de puerto de prostitución. Vamos, que si un hombre le dice a otro en Singapur que se va a Batam sólo o con amigos, ya se sabe a lo que va. Las indonesias son más dispuestas, baratas y necesitadas que las ¨tradicionales¨ singapurenses, y el alcohol y los karaokes más baratos. A parte de esta pequeña parte de la ciudad donde corre la alegría y diversión nocturna, Batam es una zona industrial por un lado, y turística por otra. Es una de las zonas que más rápido se está desarrollando a nivel mundial (o eso dicen los entendidos), por su precio, situación estratégica, industria, etc. Estando tan cerca de Singapur, los llamados “Expats” (occidentales destinados a Asia – por trabajo normalmente), se acercan a Batam a pasar el fin de semana, al igual que familias de Singapur, Hong Kong, Malaysia y alrededores. Es un destino relativamente económico, con hoteles de todos los niveles pero muchos de ellos lujosos, campos de golf, actividades acuáticas, etc. También dicen que tiene buenas playas, pero también lo decían de Bali y nanai de la china. Vamos, que los que aseguran no se han pasado por Menorca o Mallorca seguro.
Siguiendo con la oferta de trabajo. Recibí un email desde la central en Yakarta que me decía que fuera a Batam a conocer el hotel y al Director General. El caso es que después de la experiencia “Lembehniana”, a mí todo me tiene que sonar muy muy bien y me tiene que dar buenas sensaciones. Para bien o para mal soy bastante intuitiva, y esta vez he decidido hacer más caso a ese extra sentido. Me dio la sensación que estando en un hotel tan grande y con el tipo de clientela – mayoritariamente asiática, más que aprender estando mano a mano con el director general, me iba a tocar zamparme todos los marrones del hotel. Para bien o para mal también, por eso ya pasé, pasamos, por Lembeh y aunque no esté reconocido por ninguna Universidad, tengo/tenemos un Master en comernos y solucionar todo tipo de marrones.
Así pues, decliné la oferta y ahora voy en busca de nuevas oportunidades que no quiero perderme por haber elegido lo primero que me pusieron en bandeja. Y aunque cueste un poco más y pasen las semanas, no doy el tiempo por perdido sino aprovechado en este rinconcito rodeado de arrozales y de cosas por hacer. Además, no era en Bali que queríamos estar? Como bien dice Pep: “Stay Focused”

